Tipos de tags o etiquetas RFID

Las etiquetas o tags además de activos y pasivos pueden ser sólo de lectura, grabables una sola vez o regrabables. ¡Ojo la distancia de escritura suele ser inferior a la de lectura!

En la mayoría de los casos se precisa una etiqueta que se pueda grabar, como mínimo, una vez, ya que el fabricante necesitará poner en el momento de empaquetar el producto la clase de producto y su número de serie.

Por este motivo se necesita un codificador que grabe los tags. Actualmente, se están utilizando impresoras de códigos de barras para imprimir las etiquetas que se usan en las cajas y los palets.

Como durante algún tiempo, las dos tecnologías (los códigos de barras y la RFID) deberán convivir porque la RFID no estará tan extendida como el código de barras, los fabricantes de dichas impresoras han añadido una unidad de grabación a sus máquinas. El sistema funciona de la siguiente manera: la etiqueta, que lleva un tag adherido, que forma parte de un rollo que se introduce en la impresora, queda grabada al llegar a la unidad de escritura con la información que le envía el ordenador. A continuación, esta información es leída para asegurarse que la grabación ha sido correcta. En caso afirmativo, la impresora imprime el código de barras y otros datos legibles, en caso contrario la impresora anula la etiqueta imprimiendo, por ejemplo, una cuadrícula sobre la misma.

La alimentación de las etiquetas electrónicas utilizadas en los sistemas de identificación por radiofrecuencia con sensores adicionales pueden resultar clave en el rendimiento del conjunto de la tecnología empleada. (Aquí hablamos de las etiquetas o tags activas).

La posibilidad de situar un acumulador de energía en las propias etiqueta las hace ganar en autonomía con respecto al dispositivo de lectura, redundando todo ello en un sistema más funcional y competitivo.

La nueva generación de baterías “Thin-film (TFI) o microbaterías, se adaptan a las etiquetas RFID dotándolas de nuevas capacidades.

Los dispositivos pasivos obtienen la energía de la transmisión del lector, mientras los activos utilizan una batería propia.

Los tags con batería son en general más caros, aunque presentan una serie de ventajas respecto a los pasivos. Por ejemplo, tienen un rango o distancia de lectura mucho más elevada que los pasivos; además, a este tipo de etiquetas con fuente de energía autónoma se les puede añadir otras funcionalidades, como sensores de temperatura, velocidad o movimiento.

Al estar las etiquetas pasivas alimentadas mediante la corriente inducida por las señales de radiofrecuencia externa, son dispositivos de menor tamaño físico y menor coste (en la actualidad enero de 2008 hemos encontrado tag a 0.09 €, esto nos da un claro ejemplo de la evolución, porque en Julio de 2007 cuando preguntamos el precio de los tags el precio rondaba entre 1 euro y 0.80 euros), siendo la contrapartida de estas características su menor alcance de transmisión (desde 1 cm. Hasta 3 m. en UHF aprox.) y menor capacidad de memoria.

Los productos en estado líquido, así como los que se empaquetan en latas metálicas o papel de aluminio plantean numerosos inconvenientes para las etiquetas, es especial para las UHF pasivas, dado que estas no son capaces de comunicarse con los lectores de RFID de modo consistente y fiable. (Este tema está ya bastante avanzado y no parece una dificultad seria para la tecnología), en principio parecía que si, porque tratamos con ondas y el comportamiento de estas, es que no atraviesan metales y los líquidos las absorben).

Sin embargo en nuestro proyecto con el aceite de oliva, nos inclinamos por la frecuencia UHF con tag pasivos, porque los tags UHF están dentro del estándar, lo que nos interesa mucho, son mucho más baratos y su alcance es mayor (se pueden leer a distancias más largas). Los líquidos en general parece que se comportan mejor en frecuencias bajas, pero estudiando su colocación en el producto logramos que se comporten perfectamente en frecuencias más altas.

Lo que viene ahora puede ser una solución pero muy cara, por lo que queda de momento fuera del mercado. (Seguir investigando, aunque esta puede ser una línea)

La aparición de la tecnología de etiquetas pasivas con capacidad de devolución de señal y asistidas por batería (etiquetas semi-pasivas o semi-activas) es una innovación reciente que intenta superar las limitaciones de la RFID pasiva.

Las etiquetas semi-pasivas son más eficientes que las pasivas en dos áreas clave: por un lado, presentan una más alta fiabilidad (con cotas de lectura y escritura de hasta el 100%, incluso ante la presencia de líquidos, metales y aluminio) y, por otro, poseen rangos de alcance más amplios (hasta más de 18 metros).

Tienen una ventaja las semi-pasivas que emiten la señal cuando el lector se lo demanda, mientras que las activas están continuamente emitiendo señal.

Otro problema de las pasivas es que el circuito debe ser capaz de devolver al lector una señal de potencia suficiente para que éste la decodifique. El diseño de las antenas de las etiquetas pasivas tiene un compromiso inherente, en tanto que deben proporcionar tanto la habilidad de recolectar energía como la de responder a una señal (influencia del ruido, materiales, etiquetas desorientadas,…).

Otro problema: Las antenas de las etiquetas pasivas están optimizadas para recolectar energía en unas frecuencias específicas. Los encargados de desarrollar ente tipo de tags tienen, por tanto, dos opciones: pueden proporcionar un tipo de etiqueta para cada región (algo que resultaría muy costoso y no sería viable para las compañías multinacionales); o bien pueden diseñar una etiqueta para una frecuencia principal, es decir, asumir que la etiqueta pasiva funcionará razonablemente bien en todas las frecuencias dentro de un rango. Realmente este problema no es grave porque los lectores suelen ser multifrecuencia, pero lo tendremos en cuenta.

Por último las etiquetas no activas tienen un limitado rango de escritura. Este obstáculo, como los anteriormente mencionados, aumentara cuando se trate de compañías que empleen las etiquetas pasivas para añadir información a las etiquetas pasivas RFID. El nivel de excitación de IC (Circuito Integrado) para la escritura, o inclusión de datos en las etiquetas, es muy superior a la necesaria para efectuar la lectura.

Problema: El problema de estas baterías para las etiquetas activas se venden a unos 50 dólares por pieza. Las predicciones indican que los precios podrían caer aproximadamente a unos 6 dólares. En el 2008 el coste podría llegar a bajar hasta unos 4 dólares por pieza y así sucesivamente hasta llegar en el 2012 a unos 10 centavos.

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